Ella es la típica histérica, celosa, mal pensada y enamorada, él es el comúnmente mujeriego, encarador-encantador y buen amigo. El tipo seduce, hace y deshace a su manera y a ella, misteriosamente, le encanta (aunque en su conciencia rondan la falta de valor y la soledad). Juntos son lo que quieren, pasión desenfrenada, buenos momentos y peleas de telenovela melo-dramática en el medio de la pista de algún que otro boliche rosarino, cuando ella se choca con la realidad y él intenta dibujarla, ése es el momento en el que todo el odio y el orgullo de la mina quieren aparecer y gritar a los cuatro vientos "andate bien a la mierda", o el indiscutible "no te quiero ver nunca más", pero una extraña fuerza sobrenatural (que algunos dejan llamar 'amor'), se lo impide y así es como el círculo pasión-buenos momentos-peleas comienza otra vez.
El final se produce cuando después de una inmejorable noche ella vuelve a casa con una enorme sonrisa; éste efecto notorio a simple vista recién se borra cuando, tras una excusa y otra, no vuelve a saber de él por algunas semanas.
La mina sencillamente enquilombada busca refugio equivocado una y otra vez, el flaco se da el gusto de conocer cual teta grande le pase por adelante. Ella tiene orgasmos múltiples de sólo sentir su perfume, él fantasea con cinco al mismo tiempo (generalmente a ella la incluye en esas fantasías, o eso es lo que generalmente le dice). Ella lo ama, él no quiere lastimarla... No es que quiera hacer quedar a la mina como la boluda de la película, ella también tiene su lado inescrupuloso y resentido, que justamente se manifiesta cuando algún problema llega a la relación con el muchacho o cuando algún viejo amigo hace presencia.
La uniquísima cuestión a tratar de esta despareja pareja es que ella se desvive, él sólo vive...
viernes, 24 de julio de 2009
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