viernes, 4 de diciembre de 2009

no es una segunda parte

Dicen que las segundas partes nunca son buenas, si se filmara una segunda parte de Titanic no tendría el mismo éxito por el simple hecho de que a veces cuando algo se termina, se termina y no tiene gracia seguir; borrón y cuenta nueva se dice. Pero este no es nuestro caso, no se porque, no se como pero vamos por la cuarta parte y lo cierto es que podría seguir contando nuestra historia, aquella de la típica histérica, celosa, mal pensada y enamorada y el comúnmente mujeriego, encarador-encantador y buen amigo, pero más cierto aún es que algunas cosas cambiaron mucho y otras nunca lo van a hacer.
Entonces describamos a ella como desenamorada, decepcionada y sobre todo ¡cansada!, sí, cansada de perdonar, cansada de esperar, cansada. Describamos a él como fiel a su estilo, algunas cosas nunca cambian. Pero para la mala suerte de algunos su relación si cambio, de peleas de telenovela melo-dramática pasaron a peleas rutinarias y frecuentes en las que ella termina en los brazos de sus más fieles amigas por algún que otro obstáculo que llega a interferirlos; de todas formas (de una forma o de otra) lo superan, en realidad lo pasan de largo, y lograron llegar cuatro veces al mismo lugar sin adelantar ningún casillero, parecen estancados...
Ella se cansó de apostar todos los días durante dos años a un caballo que nunca gana nada, se dio cuenta que el juego no es su fuerte y que los vicios no son buenos.

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