lunes, 14 de diciembre de 2009

siempre que al abrir los ojos te encuentre ahí

La verdad es que podría contarte una historia. De una "amiga", o de la amiga de una amiga, de lo que le pasa y la pone triste. Pero si te quedas en silencio, pensas, y te das cuenta de que esa amiga no existe y que te estoy contando que hay días en los que me levanto triste, y mi tristeza tiene una razón tan grande que no podrías cambiar. Entonces me abrazas, y yo me sentiría mal, o quizás me sentiría hundida, o experimentaría alguno de esos sentimientos extraños que debería sentir desde hace un tiempo, pero que me niego sentir porque no me permito a mi misma dejar de sonreír.
Pero nadie tiene la culpa, y cuando te lo cuente, cuando te diga que alguien que quiero, quizás, un día me levante y ya no esté, voy a llorar, voy a llorar tanto que tendrás que aprender a nadar, porque si no, nos ahogaremos, y si nos ahogamos no podremos tener más noches de películas, besos, helado y abrazos. Y a mi eso me hace feliz, y que el mundo explote no me importa, siempre que al abrir los ojos te encuentre ahí.

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